"Zafar". Ese es el nombre de la emblemática canción de la banda uruguaya “La Vela Puerca”, la última en sonar por los altavoces del estadio Ciudad de Caseros justo antes de que se anunciaran las formaciones de Sportivo Barracas y Atlético, en la antesala del inicio del encuentro del miércoles por Copa Argentina.

Zafar, precisamente eso fue lo que hizo el “Decano” ante el “Arrabalero”: conseguir un triunfo necesario, vital, obligatorio ante un equipo de la Primera C, con varios jugadores que para “parar la olla” manejan un coche de aplicativo en sus horas libres y algún otro que vende termos online.

Esa reacción postrera, ese aprovechamiento –una vez más de la pelota parada en ataque, ese recurso salvador del cabezazo por duplicado en el área rival –con Gastón Suso como cómplice y Clever Ferreira como perpetrador- cuando se le venía la noche de los penales, todo ello fue, en definitiva, lo que rescató al equipo de un incipiente papelón y un casi seguro trauma en los inicios mismos de la gestión de Julio César Falcioni.

El entrenador, como siempre generoso en sus conceptos en rueda de prensa, pasó revista a los déficits de su equipo, en particular en un segundo tiempo para el olvido: la gestión de la pelota y la toma de decisiones, una merma en la intensidad y la falta de eficacia en el arco rival.

Un mix que le pudo costar más que caro al conjunto de 25 de mayo y Chile: una eventual eliminación a manos de un equipo tres categorías por debajo hubiera sido muy difícil de digerir para el “Mundo Decano”, que respiró aliviado cuando el árbitro Sebastián Martínez Beligoy pitó el final en Caseros.

Para entonces, ya parecía el recuerdo de una ‘vida pasada’ aquella sensación de goleada inminente que sucedió al grave error del arquero del Sportivo que le posibilitó a Leandro Díaz abrir el marcador. Lo que Banfield consiguió un par de horas después, imponer condiciones y golear con suficiencia por 3-0 a Real Pilar por la misma fase de Copa Argentina, ya se había probado entonces como un anhelo incumplido, que no encontró cimientos en el desempeño plasmado por las huestes del “Emperador”.

Los hinchas de Atlético presentes en la platea y en la tribuna del estadio Ciudad de Caseros estuvieron lejos de ser condescendientes con su equipo. Festejaron y sostuvieron el aliento, sobre todo durante una primera etapa medianamente convincente, pero también fueron implacables ante el quedo del segundo tiempo y el empate parcial.

Tanto que pareció que tenían en la punta de la lengua los cánticos que se dispararon de inmediato tras el gol de Santiago Gómez, los tradicionales “Jugadores, a ver si nos entendemos…” y “Movete ‘Decano’ movete…”.

El agónico tanto de Ferreira se celebró, claro, pero con cierta mesura: de hecho, ya con el 2-1 en la chapa, algunos simpatizantes siguieron cantando, en este caso la letra que argumenta la necesidad de “que se vayan todos” como precondición para salir campeón.

Los jugadores también mostraron criterio de realidad, inclusive al posar con la foto del cheque simbólico entregado por la organización. Algunas sonrisas, sin exagerar, lejos de expresar algarabía.

Como se encargó de precisar Renzo Tesuri antes de abordar el micro que llevaría al plantel de vuelta a su hotel, no hubo música en el vestuario, señal inequívoca de lo que el propio capitán definió como la sensación “medio amarga” que dejó la exigua victoria.

Las declaraciones pospartido reflejaron la ambigüedad de la hora. La satisfacción por haber enhebrado la segunda victoria al hilo –la tercera en la temporada- y la preocupación por los sobresaltos pasados ante un equipo mucho más débil, que en la segunda etapa por momentos le copó la parada.

Por caso, Tesuri declaró con intervalo de apenas unos minutos que “no hay que hacer mucho drama” por la actuación, pero también reconoció que no se iban “tranquilos”. “Hay mucho por mejorar” fue la coincidencia de Tesuri con Nicolás Laméndola, otro de los pocos que hablaron con la prensa en zona mixta.

“Vamos de a poco, es un nuevo proceso, vamos a tratar de levantar esto”, señaló el exAldosivi, consciente de las dudas que dejó la performance del equipo tucumano.

A semejanza de aquella recordada frase del doctor Carlos Salvador Bilardo que postulaba “ganar, ganar, ganar” como lo esencial en el fútbol, ese mismo fue el verbo más conjugado por ambos futbolistas. “Se ganó, que es lo importante. Cuando se gana se trabaja más tranquilo en la semana”, dijo Tesuri antes de apuntar a lo obvio: “Ahora a pensar en Central”.

Precisamente, el próximo destino en el GPS de Falcioni marca Rosario, con una semana bien larga por delante, gentileza de la fecha FIFA.

Más allá de que el “Canalla” estará con la cabeza también puesta en la Copa Libertadores y probablemente Ángel Di María sea preservado, el Gigante representa un desafío ídem para Atlético.

“A mí nadie me roba la ilusión de meternos en los playoffs, estamos a solo cinco puntos”, afirmó Laméndola. Efectivamente, la tabla muestra esa distancia, al menos hasta que Argentinos Juniors se ponga al día con sus partidos adeudados.

Eso sí, para que el deseo del delantero se torne realidad, el “Decano” necesitará de prestaciones bastante por encima del mero “zafar”.